¿Cómo de anchos o estrechos deben ser los filtros éticos?
Mar 03, 2026Agustín Pérez, director de Ágora Social.
Está claro que el código ético de una ONG debe rechazar las donaciones de empresas cuya actividad sea contraria a su misión y valores. Ahora bien, en la práctica me he encontrado, por ejemplo, con una ONG que promueve los derechos de las mujeres y no quiere aceptar donaciones de una empresa porque su actividad tiene un impacto muy negativo en el medio ambiente. Este es solo un ejemplo, entre los que cabría poner muchos otros, de una ONG que tiene consideraciones más amplias que la estricta alineación con su misión y valores.
¿Hasta qué punto las ONG deben tener consideraciones más amplias, basadas en el beneficio a largo plazo para la sociedad, que trascienden el marco de su misión?
Para establecer el alcance de la responsabilidad ética de las ONG en un caso como este, hemos de valorar varios aspectos:
Interconexión de causas sociales. Las diferentes problemáticas sociales y ambientales están frecuentemente interrelacionadas. El daño ambiental, por ejemplo, suele afectar desproporcionadamente a grupos vulnerables, incluyendo a las mujeres. Una visión holística del cambio social podría justificar consideraciones más amplias.
Tensiones prácticas. Sin embargo, ampliar los criterios éticos podría reducir significativamente las fuentes de financiación. Esto podría limitar la capacidad de la ONG para cumplir su misión principal.
Legitimidad y coherencia. Una ONG podría perder foco y credibilidad si se dispersa demasiado en sus consideraciones éticas. No obstante, ignorar problemas éticos evidentes en otras áreas podría parecer hipócrita. La coherencia ética general puede fortalecer la reputación y credibilidad de la organización.
Impacto a largo plazo. Las decisiones éticas pueden tener efectos indirectos en la misión principal de la ONG. El daño ambiental, la desigualdad económica y otras problemáticas sociales están interconectadas. Una visión más amplia podría contribuir a un cambio sistémico más efectivo.
Opino que una ONG debe establecer límites razonables en estas consideraciones más amplias sin comprometer su efectividad ni su integridad ética. Considero que debe haber una interrelación significativa entre el problema ético y la causa de la organización. Por ejemplo, considero que una ONG que ayuda a las personas con trastornos alimentarios de origen mental no puede aceptar el patrocinio de una empresa como Meta, dueña de una red social como Instagram en la que hay muchos contenidos que favorecen tales trastornos, aunque la empresa como tal no los promuevan de forma directa.
Si no hay tal conexión, creo que no procede incorporar consideraciones éticas que provienen de los valores personales. Por ejemplo, no creo que una organización que promueve los derechos de las mujeres debiera rechazar una donación de una empresa de cosmética por el hecho de que esta experimente sus productos con animales. O que un museo de ciencias naturales no acepte el patrocinio de una marca de refrescos porque estos contienen mucho azúcar y provocan obesidad.
No es lo mismo una conexión relevante que una tangencial o remota. Así que creo que solo existe una interrelación significativa en estos casos:
a) Cuando hay una relación causal entre un problema y otro.
b) Cuando, aunque no existe tal relación, un problema agrava el impacto negativo del otro.
c) Cuando, aunque no haya ninguna relación entre los problemas, su disociación proyecta un mensaje negativo.
Pongo un ejemplo de esto último: una ONG de payasos que contribuyen a la curación de los niños y jóvenes hospitalizados podría rechazar la donación de una cadena de hamburgueserías, ya que son productos pocos saludables que favorecen la obesidad infantil. Aunque su consumo no tenga nada que ver con las razones de su hospitalización, parece una incongruencia contribuir a la curación a la vez que aceptar el apoyo económico de una marca de “comida basura”. Es, pienso, una cuestión más reputacional que ética.
Teniendo esto en cuenta, he desarrollado una matriz de evaluación que considera estos tipos de interrelaciones para tomar decisiones sobre la colaboración con empresas sobre las que haya dudas sobre su pertinencia, ya sea por cuestiones éticas o reputacionales, que a menudo cuesta deslindar.
En mi experiencia profesional me he encontrado a menudo inmerso en discusiones pantanosas sobre ética e imagen a propósito de las relaciones con empresas, en las que también se proyecta una gran carga de subjetividad personal. Por ello, para dilucidar estos casos de la forma más objetiva posible y acorde con el ideario de la organización, conviene realizar un análisis metódico como el que apunto.
Para ayudarte a realizar este análisis y otros de interés en el fundraising corporativo, te recomiendo que te escribas al curso que empezamos el próximo lunes 9 de marzo junto con la Asociación Española de Fundaciones, llamado Tácticas para captar fondos y otros recursos de empresas. Durante un mes, aprenderemos:
- Técnicas probadas para investigar y seleccionar empresas objetivo.
- Metodología para crear propuestas de valor ganadoras.
- Estrategias efectivas para conseguir y aprovechar reuniones con decisores.
- Tácticas de fidelización para desarrollar relaciones duraderas.
Este es el enlace de registro donde puedes consultar el programa completo.
Suscríbete a nuestro blog
Recibe semanalmente contenido de nuestro blog con ideas, recursos y consejos sobre fundraising, gestión de organizaciones y comunicación para entidades del tercer sector.