Cómo las ONG usan WhatsApp con sus donantes
May 06, 2026Mar Andrades, consultora en Ágora Social
WhatsApp es uno de los canales más interesantes para comunicación y fundraising en ONG porque añade algo que pocos canales ofrecen, que es cercanía, inmediatez y conversación. Algunas organizaciones lo están usando para atención al donante, otras para difundir contenido y otras, en los casos más avanzados, para integrarlo en embudos automatizados de captación y fidelización.
Los casos analizados muestran al menos cuatro usos claros: atención directa al donante, canal editorial de difusión, apoyo a la conversión de donaciones y automatización integrada con CRM. Si tu ONG duda sobre si debería utilizar WhatsApp, te recomiendo que también reflexiones acerca de para qué quiere usarlo y qué problema relacional o de conversión puede resolver mejor que otros canales.
Qué están haciendo las ONG
El caso más desarrollado es UNICEF, que ha incorporado la API de WhatsApp Business dentro de una estrategia omnicanal que integra email, SMS, WhatsApp y llamadas telefónicas. Según el caso publicado por Infobip, plataforma de comunicaciones, UNICEF utiliza el email como canal principal de relación y reserva WhatsApp como canal de respaldo para donantes existentes, de modo que, si el correo no funciona o el donante necesita una atención más inmediata y conversacional, la interacción continúa por WhatsApp sin perder el hilo. Para la captación de nuevos donantes, UNICEF combina email, WhatsApp y SMS, articulando los canales según el comportamiento y la etapa del donante en sus etapas (atracción, conexión, conversión y fidelización). Gracias a esta estrategia unificada de canales, UNICEF atribuye un aumento del 7,8% en la retención a tres meses y una reducción del 33,3% en la tasa de abandono entre 2019 y 2020.
Oxfam representa otro enfoque: usar WhatsApp como parte del proceso de donación. En su caso, la persona recibe una carta con un código QR que la lleva su canal de WhatsApp, donde puede hacer una consulta o enviar una foto del cupón para tramitar la donación. Según LINK Mobility, este sistema redujo el tiempo medio para completar una donación a menos de cinco minutos y mejoró la conversión entre donantes digitales.
Un modelo más sencillo y muy replicable es el de Plan International España, que ofrece WhatsApp como canal de atención al donante junto al teléfono y email. En su página de contacto publica de forma explícita el número de WhatsApp para consultas, lo que convierte el canal en una vía de soporte y acompañamiento, no necesariamente de automatización. Para muchas ONG, este es probablemente el punto de entrada más realista.
También aparecen ejemplos de uso más editorial. Médicos Sin Fronteras lanzó su canal de WhatsApp para compartir novedades sobre sus operaciones y crisis humanitarias, con un enfoque de información y engagement más que de captación directa. Amnistía Internacional España también ha activado su canal para difundir contenidos y mantener el vínculo con su comunidad. En ambos casos, el valor del canal está menos en la conversión inmediata y más en la presencia constante y la construcción de relación.
Además, hay organizaciones que lo están usando en formatos más comunitarios. Acción contra el Hambre lanzó un canal de WhatsApp en Asturias para comunicar empleo y formación. Por su parte, ADEE/COCEMFE creó una comunidad con un canal general y un grupo privado para socios, mostrando que la lógica de segmentación también puede aplicarse a comunidades y públicos vinculados. Aunque no son ejemplos centrados en donantes, sí muestran cómo las ONG están aprendiendo a usar WhatsApp según niveles distintos de relación.
Qué lecciones son más útiles
La primera es que WhatsApp funciona mejor cuando reduce los obstáculos. En Oxfam, eso significa acortar el camino hasta la donación. En Plan International, facilitar una consulta sin obligar a llamar o escribir un correo más formal. Y en UNICEF, acompañar el viaje del donante en el canal donde responde mejor, sin depender de una sola vía.
La segunda es que la segmentación importa más que el canal. UNICEF destaca precisamente por usar datos, comportamiento y preferencias para adaptar el contacto. El aprendizaje aquí es que es un error enviar mensajes de WhatsApp de forma masiva.
La tercera es que WhatsApp no tiene por qué ser un canal único. De hecho, el primer caso que hemos mencionado lo utiliza como parte de una arquitectura omnicanal, no como sustituto del resto. Para ONG con menos recursos, recomendamos que piensen en qué papel concreto va a desempeñar este canal: soporte, difusión, activación o conversión.
Por dónde empezar a utilizarlo
Antes de abrir un canal o contratar una API, conviene responder tres preguntas: qué tipo de relación se quiere mejorar, qué mensajes serían realmente útiles en este entorno y quién va a atender el canal.
Un recorrido para una ONG que está empezando en su estrategia digital podría ser este: primero, abrir WhatsApp Business como canal de atención al donante, después, probar un canal de difusión con contenido breve y útil, y más adelante valorar automatización o integración con CRM si el volumen lo justifica. Esta secuencia permite aprender rápido, detectar preguntas frecuentes y construir criterio antes de escalar.
También hay dos aspectos que requieren ir con cuidado. Primero, incorporar un mensaje de consentimiento explícito al inicio del flujo. Segundo, evitar la saturación. Precisamente porque WhatsApp es un canal íntimo, la utilidad del mensaje y la frecuencia son decisivas para no deteriorar la relación.
Las entidades que mejor están usando WhatsApp son las que tienen claro qué papel juega este canal en la relación con sus donantes. A partir de ahí, los recursos marcan hasta dónde pueden desarrollarlo. A veces será un canal de atención, otras, de contenido y, en algunos casos, de conversión. Y cuando la estrategia está más trabajada, una combinación de todo dentro de una relación más amplia con los donantes.
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