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El cambiante mapa de la cooperación internacional |
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A lo largo de los meses precedentes hemos podido constatar en nuestra labor como consultores los grandes cambios que se están produciendo en el mapa de la cooperación internacional. Nuestro trabajo con una decena de organizaciones nicaragüenses, como parte de un programa de fortalecimiento institucional auspiciado por World Learning con financiación de la cooperación oficial estadounidense (USAID), a las que hemos prestado asistencia técnica para elaborar estrategias de sostenibilidad y para que gestionen mejor los proyectos que presentan a agencias extranjeras, ha sido revelador de los cambios operados.
Desde que empezaron a proliferar las ONG en Nicaragua a partir de 1990, han transcurrido dos décadas en las que estas organizaciones no tenían que preocuparse de su financiación porque los donantes acudían a su encuentro. El flujo de la ayuda era tan generoso que muchas de ellas crecieron rápidamente hasta contar con decenas de personas en su plantilla para gestionar varias decenas de proyectos por valor de varios millones de dólares. Ahora, muchos de estos donantes tradicionales han dejado de cooperar con el país y esas ONG se encuentran en una encrucijada, reducidas algunas de ellas a una sombra de lo que antaño fueron, que les depara un futuro incierto.
La crisis económica internacional y el desplazamiento de las prioridades de la cooperación hacia regiones más desfavorecidas explican, junto con factores políticos específicos de Nicaragua, esta retirada general de la cooperación de los países del Norte, parcialmente compensada por una ayuda venezolana, eminentemente petrolera, que no sirve a los mismos objetivos de desarrollo que perseguían los donantes en retirada.
Las ONG con las que hemos trabajado, todas ellas de talante muy combativo en materia de derechos humanos y acostumbradas a operar en un contexto políticamente adverso, van a tener que lidiar ahora además con la dificultad de obtener fuentes alternativas de financiación que no son fáciles de encontrar. Además de hallar nuevos socios entre las agencias de cooperación, tendrán que plantearse la venta de servicios, la realización de eventos de pago, la obtención de aportaciones dinerarias y en especie de empresas y fundaciones, así como la creación de programas de donantes individuales.
En esta misma situación se encuentran muchas organizaciones de diversos países de América Latina, como las que conocimos el pasado año en el programa de capacitación en el que tomamos parte a instancias de Oxfam Novib. Entre las dificultades económicas por las que atraviesan los países donantes y el desarrollo macroeconómico que ha convertido a la mayoría de las naciones latinoamericanas en países de renta media, la cooperación internacional está siendo objeto de recortes y de reasignación de prioridades que sitúan a tales ONG ante el desafío de ser más autosuficientes y buscar mayores recursos dentro de sus propios países.
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