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Nuria
Hernández-Mora
Miembro de la Junta directiva
de la Fundación Nueva Cultura del Agua |
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Entrevista de Víctor Pinto (Consultor
de Ágora Social)
La Fundación Nueva
Cultura del Agua es una organización que ha conseguido
en poco tiempo grandes éxitos en su labor. En particular,
fue una de las principales impulsoras de los movimientos
sociales que, a la postre, contribuyeron decisivamente para
lograr que se retirara el controvertido Plan Hidrológico
Nacional de la anterior legislatura.
Está integrada por los
principales expertos en la gestión del agua en
España de los ámbitos académico,
ecológico, económico, sociológico,
antropológico, etc. que han proporcionado a los
diversos movimientos sociales y organizaciones ecologistas
una gran cantidad de argumentos útiles para defender
el patrimonio natural de este país.
Así mismo, desde su procedencia
mayoritariamente académica, es puente entre mundos
distantes por su propio origen, como la comunidad científica,
las administraciones públicas y los movimientos
sociales.
Nuria Hernández-Mora es
una de las personas que forma parte de su Junta Directiva,
que actúa como órgano de gobierno de facto,
en apoyo al Patronato, fue la encargada de coordinar la
realización del Plan Estratégico aprobado
en el recientemente celebrado V Congreso Ibérico
sobre Gestión y Planificación del Agua,
en Faro (Portugal). Ella es quien contesta a nuestras
preguntas sobre el Plan Estratégico, en el que
ha participado activamente Ágora Social.
La primera pregunta, aunque obvia, no puede dejar de hacerse.
¿Por qué abordasteis la compleja tarea de
realizar un Plan Estratégico?
Por varias razones. En primer lugar, la
dirección necesitaba renovarse, pues hasta la fecha
habíamos tenido un liderazgo muy carismático
y muy entregado, pero daba síntomas de cansancio.
Por otra, tras la retirada del Plan Hidrológico
Nacional, lo que fue sin duda un éxito, teníamos
una cierta confusión sobre las prioridades y, de
alguna manera, perdimos algo de orientación. Nos
parecía oportuno reflexionar sobre las verdaderas
prioridades y renovar la organización.
¿Qué pasos disteis para lograrlo? ¿Cómo
fue el proceso?
A finales de 2005, los socios, que son
a su vez los principales activistas de la organización,
realizaron un encuentro para analizar la situación
y plantear propuestas. Sin embargo, no se logró
un acuerdo final. Quizás, por una cierta falta
de perspectiva.
La decisión más prudente
fue seguir con un impulso digamos "inercial",
hasta la siguiente Asamblea General, celebrada en abril
de este año, donde se planteó la necesidad
de obtener asesoramiento externo para la realización
del proceso de planificación estratégica.
La decisión, en todo caso, no fue
fácil. Había, por una parte, desconfianza
al aplicar procedimientos aparentemente propios de la
"empresa privada", de poca validez en una organización
que, a pesar de ser una fundación, es fuertemente
participativa.
Por otro lado, existía la convicción
entre muchos de nuestros socios de que nosotros lo sabríamos
hacer igual de bien.
Aún así, finalmente se decidió
llevar a cabo con una asesoría externa.
Desde la perspectiva que da el haber terminado ya el proceso,
¿cuáles son las principales aportaciones
que ha tenido para vosotros el haber contado con una consultora
externa para facilitarlo?
Son varias, pero principalmente:
- La posibilidad de tener un debate
más estructurado.
- La existencia de una secuencia clara,
que te permite saber cuál es el siguiente paso.
- La eliminación del factor
personal, que muchas veces dificulta la discusión,
desdramatizándola considerablemente.
- El que el consultor actúa
como "intermediario" entre las partes, facilitando
una discusión más abierta y menos personalizada.
- Tal y como se estructuró,
el proceso ganó en legitimidad poco a poco.
Sois una organización cuyos miembros están
distribuidos por toda la península, lo que sin
duda complicaba la realización del proceso. ¿Cómo
conseguisteis resolver esta dificultad?
Al principio, teníamos varias opciones,
una de ellas era la realización de un nuevo encuentro,
pero la desechamos. Finalmente, junto con Ágora
Social, diseñamos una serie de formularios que
se depositaron en la web de la fundación y fueron
completados por todos los socios que quisieron hacerlo.
Esta información fue tomada como
la referencia fundamental a la hora de abordar el siguiente
paso, que consistió en la realización de
varias reuniones de carácter regional. El coste
fue algo más elevado. Sin embargo, permitía
participar a todos los miembros que quisieran, y pudimos
centrar bien los puntos de discusión, trabajando
sobre conclusiones que iban enriqueciéndose en
cada encuentro realizado.
Una de las actividades del proceso fue la toma de información
procedente de personas pertenecientes a instituciones
y organizaciones con las que habitualmente trabajáis.
¿Qué importancia tuvo esta información
en el proceso total?
En primer lugar, decir que los resultados
nos sorprendieron gratamente, pues eran más positivos
de lo que pensábamos, y nos sirvieron para convencernos
de que seguíamos siendo necesarios. Pero lo fundamental
fue que permitió validar lo que desde dentro de
la organización se opinaba, aportando mayor legitimidad
al resultado final.
¿Cuáles fueron esos resultados?
Había unos objetivos evidentes,
el primero de ellos obtener un Plan Estratégico.
Pero además, había otros resultados que
esperábamos que eran igualmente importantes. En
primer lugar, una renovación que no fuera traumática
de los órganos de gobierno, incluyendo a nuevos
miembros muy valiosos y manteniendo a los antiguos, que
son un importante capital para la organización.
También pretendíamos dinamizar
a los socios, que estaban algo alejados de la organización,
y lo cierto es que la participación ha sido bastante
elevada. De hecho, ahora el reto es capitalizar todo ese
nuevo caudal participativo generado.
Igualmente nos ha permitido identificar
actividades poco o muy poco desarrolladas, pero que se
revelan fundamentales para nuestro futuro.
Una vez elaborado y aprobado el Plan Estratégico,
queda su implementación. ¿Cuáles
son los siguientes pasos a dar?
El nuevo presidente, Leandro del Moral,
lo ha adoptado como "su plan", lo cual ya es
un logro. Vamos a dar una serie de pasos muy concretos
que se derivan del mismo, como son la creación
de una serie de comités compuestos por miembros
de la fundación que van a articular la participación
de los socios en lo científico, en lo educativo
y en la comunicación de la organización.
El reto ahora es llevar todo esto a cabo,
aunque la moral es alta.
Concluiría diciendo que el proceso
de planificación estratégica ha logrado
unir a todos los socios alrededor de un proyecto común,
eliminando la confusión existente y que ha permitido
racionalizar el proceso de participación, haciéndolo
mucho más eficaz, sin perder su esencia.
También hemos valorado muy positivamente
la capacidad de adaptación de Ágora Social
a nuestra "forma de ser", lo que ha facilitado
mucho el trabajo.
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