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  Juan Andrés García Juan Andrés García
Director de la Asociación Española de Fundaciones
 


Entrevista realizada por Helena Provencio (Consultora de Ágora Social)


Juan, ¿por qué una asociación de fundaciones? ¿Qué diferencia a una fundación de una asociación?

Como cualquier otro sector, las fundaciones necesitan de una organización que les agrupe y les represente. Así lo entendieron las 15 fundaciones que hace ya más de 25 años crearon el Centro de Fundaciones. Es una primera razón evidente e inmediata. La AEF agrupa y representa actualmente a más de 750 fundaciones. Además de ello, las fundaciones ven en la Asociación un punto de encuentro necesario para entrar en contacto con instituciones con fines similares, que viven y conocen unos problemas y unas expectativas similares. La AEF ofrece a sus asociados diferentes servicios: información periódica sobre asuntos que afectan al sector, asesoría, formación, etc.

Ahora voy con la segunda cuestión. Tanto las asociaciones como las fundaciones persiguen fines de interés general y carecen de ánimo de lucro. La diferencia principal entre ambas organizaciones estriba en su naturaleza. La asociación se caracteriza por ser una "agrupación de personas con intereses comunes"; mientras que la fundación es "un patrimonio del que se desprende el fundador y se adscribe a un fin determinado". Esta es la diferencia fundamental: una se caracteriza por su elemento, digamos, "personal" (las asociaciones las componen socios que pagan cuotas) y la otra, la fundación, se define esencialmente por su elemento "patrimonial". A partir de aquí se podrían señalar diferencias específicas entre ambas instituciones, pero ésta es la fundamental que conviene no olvidar para evitar confusiones.


¿Cuál es la labor de la AEF? ¿Cuáles son los logros más importantes que han tenido desde su creación?

Como ya he anticipado, la AEF agrupa y representa al sector fundacional ante las administraciones públicas; ha participado y sigue participando como interlocutor del sector en todos los procesos de cambio normativo que afecten a las fundaciones, tanto en el ámbito estatal como en el autonómico.

La propia creación de la AEF a principios del año 2003 ya fue un gran logro para el sector fundacional. La AEF ha aumentado significativamente el número de socios: fundaciones de todo el territorio español, con fines diversos (asistencia social, cultura, investigación, conservación del medio ambiente, investigación, universitarias, laborales, etc.), y presupuestos y capacidad económica también muy diversa. La AEF ha proporcionado un servicio de apoyo jurídico a más de 300 fundaciones que, con nuestra ayuda, han adaptado sus estatutos a la nueva normativa. En estos tres años más de 3000 personas que trabajan en las fundaciones han asistido a los diferentes cursos y seminarios organizados por la AEF. En este año 2005 se han incorporado a la AEF 105 fundaciones.

Nuestra web (www.fundaciones.org) ha crecido en número de visitantes y en contenidos: desde septiembre las fundaciones asociadas disponen de un espacio exclusivo en el que pueden obtener información sobre ayudas y subvenciones, descargarse modelos de documentos, documentación de cursos, etc.


Hay una gran heterogeneidad en cuanto a los objetivos y actividades desarrolladas por las fundaciones ¿Cuál es el papel real que desempeñan éstas en la sociedad española hoy?

Las fundaciones reflejan, quizás como ninguna otra institución, el crecimiento y la madurez que ha experimentado la sociedad española en los últimos 30 años. La variedad de sus orígenes, fines y actividades es la expresión más directa de la riqueza y la pluralidad de las expectativas, preocupaciones y exigencias de la sociedad española. Las fundaciones desempeñan un cada vez más importante papel de integración social y cultural. Que el Estado no puede llegar a todos los rincones, responder adecuadamente a todas las demandas sociales y culturales, es un hecho evidente que ya nadie puede ignorar. Es cierto que este cambio cultural que significa una mayor preocupación por las cuestiones sociales y culturales por parte de la ciudadanía no se produce de la noche a la mañana y que queda aún mucho camino por recorrer.

Pero el salto cualitativo que se ha producido en los últimos años es enorme. Bastaría con evaluar y comparar con rigor la cultura cívica de los españoles de hace 25 o 30 años con la de los de los españoles de 2006 para comprobarlo. Y en esto, no me cabe la menor duda, han tenido mucho que ver las fundaciones en todos los ámbitos en los que actúan.


Actualmente, ¿existe alguna fuente que proporcione datos básicos sobre los fines y actividades de las fundaciones españolas?

Por el momento, no hay un registro único. Existen más de 60 protectorados (estatales y autonómicos), que son los órganos públicos de control de las fundaciones, en donde se puede obtener información parcial sobre la actividad de las fundaciones.

Actualmente la AEF dispone de una base de datos con información de más de 5.000 fundaciones. Es, en estos momentos, la única fuente que puede proporcionar una información sobre el conjunto de las fundaciones españolas.

Precisamente la AEF acaba de iniciar el proyecto de elaboración de una nueva edición del Directorio de las Fundaciones Españolas en el que se ofrecerá una completa y actualizada información sobre los objetivos, actividades y órganos de gobierno de estas instituciones. Las fundaciones españolas ya están recibiendo una carta de la AEF que va acompañada de un cuestionario en el que se les solicita los datos necesarios para actualizar y completar nuestras bases de datos.

Con esta labor la AEF pretende responder a la necesidad que tiene el sector de tener datos fiables de lo que representan las fundaciones en la vida social y cultural de nuestro país. Y en este proceso de captación de datos es de vital importancia contar con la colaboración y el apoyo de las propias fundaciones en un proyecto del que, en gran medida, son las principales destinatarias.

La AEF pretende con este ambicioso proyecto que la actividad de las fundaciones sea conocida y valorada por todos los sectores sociales y culturales de nuestro país. Además, el Directorio posibilitará el contacto entre estas entidades, que de forma creciente buscan la colaboración mutua. Así pues, el mantenimiento de una base de datos actualizada y la edición del Directorio son actividades permanentes de la AEF.


¿Cuáles crees que son los principales problemas del sector fundacional en España? ¿Qué necesidades de las fundaciones están, a tu juicio, menos cubiertas?

La necesidad periódica de buscar recursos y la falta de formación o de profesionalización, como lo queramos decir, son dos problemas recurrentes que se observan en muchas fundaciones. Como decía antes, en los últimos años se ha incrementado significativamente el número de estas instituciones; hay un buen número de fundaciones que anualmente tienen que tratar de conseguir sus recursos bien a través de las subvenciones públicas bien mediante la financiación privada (patrocinios, mecenazgos, colaboraciones, campañas de captación de fondos privados, etc.). Esto, en ocasiones, puede crear en la institución una inquietante dependencia financiera.

El aumento del número, en la actualidad, está teniendo un adecuado correlato en un incremento de la exigencia, de la autoexigencia, dentro el propio sector: cada vez se habla más de códigos éticos, de gestión de calidad, de profesionalización, de eficacia. Quizás nos encontremos en un período de "decantamiento" de las organizaciones, en el que el crecimiento del sector deberemos medirlo más por la calidad que por la cantidad, más por la buena gestión y la transparencia que por el aumento del número de entidades.


¿Cómo ves del futuro del sector fundacional y cuáles son los desafíos que la realidad le impone en nuestro país?

Creo que, en cierto modo, ya he respondido a esta pregunta. En un sistema democrático como el nuestro el papel de las fundaciones es incuestionable. Por tanto, creo que el panorama que se abre para las fundaciones es cada vez más amplio y esperanzador. Pero, al mismo tiempo, será un escenario más complejo y exigente.

Deberemos gestionar mejor, explicar mejor lo que hacemos, ser más transparentes y eficaces, ser más audaces e innovadores. No digo nada original; es el lenguaje, las palabras, que utilizamos una y otra vez las personas que trabajamos en el sector en los últimos años. Toda una señal de que la tendencia va en esa dirección.

 

 


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