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Fernando
Navarro
Director de Formación y Relación Académicas de Acción contra el Hambre, autor de “Responsabilidad Social Corporativa: teoría y práctica” (Esic, 2008) y codirector del posgrado de la Universidad Rey Juan Carlos “Ayuda Humanitaria: recorridos profesionales”. |
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Entrevista realizada por Agustín Pérez
(Director de Ágora Social)
Acción Contra el Hambre dirige, junto con la Universidad Rey Juan Carlos (Madrid),
un posgrado sobre Ayuda Humanitaria y sus áreas profesionales. ¿Qué posibilidades
de empleo existen dentro de esa categoría genérica que conocemos como cooperantes?
En plena crisis económica, el tercer sector y la economía social orientada a la
ayuda humanitaria y la cooperación internacional siguen aumentando su oferta de
empleo. Los datos publicados por la AECID 2009, con ocasión del “Día del Cooperante”,
indican que hay 1.600 cooperantes españoles que trabajan para ONG españolas en el extranjero.
En esta cifra no están incluidos los trabajadores que cooperan con Naciones Unidas,
con organismos bilaterales o multilaterales de ayuda al desarrollo, con organizaciones
humanitarias internacionales, etc., por lo que la cifra real es indudablemente mayor.
No hay duda de que las ONG son una nueva fuente de contratación en España.
Los datos globales de contratación en España del sector no lucrativo –no solo
ONG de cooperación y ayuda humanitaria- rondan los 800.00 trabajadores (a los
que hay que añadir más de 3 millones de voluntarios). Eso nos da una idea del
potencial de empleo que existe en este sector que, por otra parte, representa
un 5% del PIB de la economía española.
Ahora bien, las ONG exigimos profesionales bien formados en áreas especializadas.
La calidad en el trabajo humanitario de las ONG no es sólo un deber profesional
sino un imperativo moral. Hacer bien o mal nuestro trabajo tiene un impacto directo
en la vida, integridad física y dignidad de otras personas y eso nos obliga a actuar
con rapidez, eficacia y eficiencia, gestionando recursos escasos en contextos muy
complejos (catástrofes naturales, conflictos, etc.). Todo eso no se logra sólo con
voluntad de cambio sino que también exige una cualificación y formación profesional
altamente especializada. Cada vez resulta más difícil el proceso de reclutamiento y
selección de profesionales de la ayuda humanitaria, precisamente porque cada vez son
mayores las competencias técnicas y habilidades directivas que requiere el sector y
los donantes. Por eso nos decidimos a crear este nuevo postgrado.
¿Existen también oportunidades profesionales en este
campo en organismos públicos o privados que no sean ONG?
Entendemos que en la cooperación internacional al desarrollo
intervienen diversos actores y por eso hemos querido diseñar
este título con un enfoque multistakeholder, abierto no sólo
a profesionales de las ONG que quieran reciclarse sino también
a trabajadores de la empresa privada que busquen reorientar su
carrera profesional hacia el ámbito de la cooperación, a empresas
socialmente responsables que deseen recolocar a parte de sus equipos,
a desempleados que busquen ampliar su potencial de empleo en este nuevo
nicho, a investigadores y docentes que quieran abrir nuevas vías de
estudio o a recién licenciados con potencial que quieran especializarse
para encontrar un empleo en cooperación internacional.
El auge de la RSC en muchas empresas y organizaciones (públicas y privadas)
y su creciente presencia en países del Sur hace que también necesiten conocer
técnicas y habilidades directivas específicas de la cooperación como, por ejemplo,
una adecuada planificación y gestión de la seguridad, la ética y principios
humanitarios, la gestión del estrés o la negociación multicultural. Esas
habilidades las va a necesitar indistintamente un cooperante de una ONG que
actúe en África, una ingeniera de una empresa privada que tenga que ser
expatriada a Angola o una consultora de la Agencia Española de Cooperación
Internacional para el Desarrollo (AECID) que deba desplazarse dos meses a
Paraguay para evaluar un proyecto de seguridad alimentaria, por poner tres
ejemplos.
¿Qué competencias deben tener los profesionales de la ayuda humanitaria?
En primer lugar una clara motivación humanitaria. Uno puede
trabajar en el sector de automoción o del mueble sin tener
un verdadero interés por esos productos. Basta con hacer su
trabajo y cumplir objetivos. Eso no sucede en la cooperación:
trabajar en este ámbito supone un estilo de vida y un fuerte
compromiso personal y profesional, obviamente tendente a cumplir
objetivos que en nuestro caso son un fin social. Para cumplir
objetivos, para ser un buen profesional de la ayuda humanitaria,
se requieren competencias muy concretas, tales como trabajo en
equipo, planificación y organización, motivación y adaptabilidad,
análisis y resolución de problemas/conflictos, flexibilidad,
comunicación eficaz, resistencia a la tensión y orientación a
resultados/ trabajo por objetivos. Todas ellas van a ser desarrolladas
en nuestro nuevo postgrado con la Universidad Rey Juan Carlos.
Ya existe una cierta oferta formativa sobre esta mantera.
¿Qué aporta este curso que no tengan otros, ya sea en
contenidos o en metodología?
El nuevo título es eminentemente práctico y tiene una duración
de cuatro meses. Pone el acento en aquellas materias actualmente
no cubiertas por la formación reglada (masters de cooperación).
Además, el postgrado ofrece cuatro recorridos profesionales, en
uno de los cuales tendrá que especializarse el alumno:
-
Coordinación
-
Logística
-
Finanzas
-
Seguridad alimentaria aplicada al desarrollo (creación de empresas, distribución, etc.)
La selección del alumno va seguir un riguroso proceso de
selección profesional. Si el candidato no tiene las
competencias mínimas para trabajar en cooperación (se
entiende que una vez terminado el postgrado) no será
admitido; aunque un equipo de orientación profesional
le indicará cuales son sus puntos fuertes/débiles y qué
pasos debe seguir para acceder a este nuevo nicho de empleo.
Un elemento claramente diferenciador es que los alumnos van
a estar asesorados por un equipo de orientación profesional
y coach que les vayan dando las pautas precisas para
elegir el recorrido profesional más adecuado a sus intereses,
formación y potencial de empleo.
El equipo de profesorado será reducido y muy cualificado en su
área de conocimiento. Queremos evitar la dispersión que supone
contar con numerosos docentes, con visiones no siempre homogéneas.
Eso confunde al alumno y, en ocasiones, entorpece la construcción de
un discurso coherente y claro. La evaluación del conocimiento será
práctica: aprender haciendo. Vamos a “tocar” las cosas. Evitaremos
realizar exámenes tipo test o escritos sobre, por ejemplo, negociación
multicultural, dirección por valores o gestión de seguridad. Sin embargo,
los alumnos tendrán que “negociar” y debatir en público sobre esas materias,
de tal modo que la propia discusión sea el examen. Esta metodología, además,
permitirá al equipo de coaching ir diariamente tomando el pulso de
las fortalezas y progresos de cada estudiante.
Por último, el postgrado cuenta con un Consejo Académico que nos asesora,
compuesto por personas y entidades de reconocido prestigio en sus respectivos
ámbitos, tales como Bernardo Kiliksberg (asesor gubernamental y de diversos
organismos internacionales), Ignacio Martín Eresa (Director de la Oficina
de Acción Humanitaria de AECID), Cecilia Carballo (Directora Ejecutiva de
Fundación IPADE y miembro de la Junta de Gobierno de la CONGDE), Javier Ruiz
Paredes (socio de URÍA & MENENDEZ), Fernando Varela (Director de Cooperación
de EPTISA), German Granda (Director de FORETICA); Manuel Sánchez-Montero
(Director de Ayuda Humanitaria de FRIDE) y Concepción Dancausa (Concejala de
Familia y Asuntos Sociales del AYUNTAMIENTO DE MADRID).
Más información:
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