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Fernando
Navarro
Director de Formación
de Acción contra el Hambre (ACH) |
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Entrevista realizada por Helena Provencio
(Consultora de Ágora Social)
¿Cuál crees que es el estado de la formación
en el tercer sector?
La formación está directamente
relacionada con la profesionalización de una institución;
en este sentido la apuesta del tercer sector por una mayor
profesionalización es clara. Para trabajar en una
organización humanitaria no basta solamente con
voluntad de cambio social, sino que además es necesario
poseer un alto nivel de competencias profesionales específicas.
La oferta de cursos de especialización en cooperación
y desarrollo es cada vez mayor, si bien sigue existiendo
un gran vacío en ciertas áreas técnicas
para la ejecución de proyectos humanitarios.
¿Crees que el sistema educativo y formativo actual
proporciona las cualificaciones profesionales que requiere
el tercer sector?
La universidad y escuelas profesionales
aportan la base técnica y humanística mínima
para desarrollar adecuadamente una actividad profesional,
pero sigue siendo necesario el diseño de programas
más orientados al tercer sector que, en este momento,
representa el 5% del PIB español. Cada vez más
es necesaria una mayor especialización en la oferta
formativa para el tercer sector en materias tales como
gestión del ciclo de proyecto, proyectos técnicos
(agua, saneamiento, salud, nutrición, etc.) o habilidades
directivas orientadas al sector solidario.
No se trata de definir un perfil homogéneo de las
personas del tercer sector, pero ¿qué nivel
de formación observas en los profesionales del
mismo?
Tan amplio y variado como podamos encontrarlo
en el sector de la automoción o en el de la telefonía
móvil. Se trata, generalmente, de licenciados superiores
o ingenieros, con experiencia profesional no sólo
en el tercer sector, sino también (y esto es una
tendencia creciente) provenientes del sector privado o
público. La mayor asociación de profesionalidad,
competencias y desarrollo al sector resulta un elemento
de atracción importante para un creciente número
de profesionales con marcada conciencia social.
Tras tu experiencia de varios años como director
de formación de ACH, que además apoya constantemente
nuevos proyectos formativos, ¿cómo crees
que se podrían hacer frente las carencias formativas
del sector?
En primer lugar considerando la formación
como una inversión directa en la calidad de nuestro
trabajo y, por tanto, en las poblaciones beneficiarias
con las que interactuamos. En segundo lugar, siendo más
proactivos (anticipación del problema) y menos
reactivos (afrontar el problema cuando surge) a la hora
de afrontar necesidades formativas de nuestros trabajadores.
Trabajamos en entorno cambiante, flexible y turbulento
lo que exige un "reciclaje" continuo de nuestros
conocimientos. Finalmente, colaborando con universidades
y centros de investigación para desarrollar programas
conjuntos que aúnen teoría y práctica.
¿Iniciativas como la I Edición del "Master
de Medio Ambiente, Agua y Saneamiento en Proyectos de
Cooperación Internacional" que ACH acaba de
lanzar junto a la EOI, persiguen este fin?
Efectivamente. El medio ambiente, el
agua y el saneamiento son tres ejes técnicos esenciales
para un gran número de proyectos de cooperación
internacional. Hasta la fecha no existía en España
ningún programa de postgrado que tratara esas materias
y, sin embargo, las organizaciones humanitarias exigen
cada vez más profesionales altamente cualificados
no solo en ese campo técnico, también con
habilidades de gestión de proyectos de cooperación.
Según tú opinión, ¿cual será
la oferta formativa del futuro en el tercer sector? ¿Podrán
convivir los sistemas tradicionales de formación
presencial con el nuevo universo de la formación
online?
Creo que ambos sistemas son perfectamente
compatibles y se refuerzan mutuamente. En Acción
contra el Hambre hace varios años que los simultaneamos
con un elevado nivel de satisfacción. En cualquier
caso, creo que la formación presencial es difícilmente
sustituible en ciertas materias (habilidades personales,
etc.). La gran ventaja de la formación online es
su facilidad de acceso geográfico (un aula sin
límites); su flexibilidad horaria, esencial cuando
formamos a trabajadores en diversos países, con
franjas horarias distintas (acceso 24 horas); y la actualización
continua de sus contenidos.
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