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  David Álvarez David Álvarez
Presidente de la Coordinadora de ONGD de España
 


Entrevista realizada por Helena Provencio (Consultora de Ágora Social)

Hoy día se habla mucho de Responsabilidad Social Corporativa (RSC), pero me da la impresión de que no todos la entienden de la misma manera. ¿Qué es realmente, por qué surge y, en la práctica, para qué sirve?

Desde luego que no todas las partes implicadas y los actores que hablan de responsabilidad social entienden lo mismo. Surge como respuesta ante los escándalos de corrupción que estallaron en las grandes empresas multinacionales, principalmente norteamericanas, y con el fin de poder ofrecer credibilidad y valor añadido al sistema empresarial. El origen de todo esto pueden ser los Bussiness Ethics en EE.UU. en los años 60. Pero cuando se empieza a extender el término RSC es desde hace unos 8 años. La base es que ética y empresa no parezcan dos conceptos heterogéneos como agua y aceite, sino que se debe tender hacia la excelencia empresarial pero sin atajos, con medios y fines lícitos y legales. Para mí la RSC o RSE sería el conjunto de normas que permiten a las organizaciones respetar y cumplir y hacer cumplir los derechos humanos, laborales y medioambientales marcados por criterios internacionales, que serían el suelo básico de la RSC. La declaración de derechos humanos, las convenciones de la OIT, las cumbres y las convenciones internacionales sobre derechos medioambientales... Cumplir la totalidad de la legislación, aunque parezca una cuestión de Perogrullo, no es una práctica tan extendida como debiera.


Muchas personas se estarán preguntando por dónde empezar a desarrollar la RSC en sus empresas y organizaciones, ¿cuál es el primer paso que éstas deberían dar para poner en marcha un programa de este tipo? ¿Con qué tipo de problemas se pueden encontrar?

Pues ante todo creo que debe de ser una apuesta de la empresa en la que se crea como herramienta de cultura empresarial. Si se hace por cuestión de marketing o de mero acto estético se acabará sabiendo y repercutirá negativamente en la organización. En segundo lugar hay que poner en marcha prácticas que impliquen a todos los cuadros, departamentos y trabajadores y trabajadoras de la entidad. Y por último no se trata de hacer grandes cosas, sino efectivas, trabajar en cumplimiento de legislación, como ya he dicho, entorno de trabajo, códigos de conducta, que afecten a todas las partes implicadas, también proveedores y clientes, claro está.

¿Está al alcance de todas las empresas y organizaciones la implantación de programas de RSC o sólo unas pocas pueden permitirse el lujo de tenerlos?

Cuando hablamos de RSC se nos va la mente a grandes empresas multinacionales que implementan políticas de responsabilidad social, calidad, etc. Como si fueran los únicos casos posibles. Es cierto que las transnacionales por operar en decenas de países a la vez son las que usan los dobles raseros de las legislaciones para poder obtener el máximo beneficio aunque sea a costa de mano de obra barata, o del respeto al medioambiente. Cuanto más pequeña sea una empresa más fácil le va a resultar realizar acciones de responsabilidad social acordes con su tamaño.

¿Cuál es la percepción de las principales ONGs sobre la acción social de las mayores empresas de productos y servicios de gran consumo de España?

Pues que hay una falta de conocimiento sobre el trabajo de lo que hacen las ONG y las empresas entre sí. Sólo han descubierto una forma de relacionarse, que es la de recibir fondos privados de las empresas para que las organizaciones sociales acometan su trabajo y misión. Creo que la sensibilidad de las empresas en cambiar sus prácticas empresariales insostenibles tienen que ver con el papel de las ONG de incidencia y presión para conseguir información y transparencia a la hora de producir. En España no se hace RSC, las empresas se han quedado en la acción social. Eso no es RSC, es una herramienta de la RSC, pero no de las nucleares.

¿Existe alguna norma u órgano regulador que garantice que los programas y políticas que se llevan a cabo en esta materia son adecuados?

Bueno, pues salvo las empresas que cotizan en Bolsa, que tienen que cumplir indicadores de buen gobierno, de transparencia... pero que no son RSC en sentido estricto, no, no hay organismo regulador. Todas las iniciativas que existen están circunscritas al ámbito voluntario. El Gobierno, concretamente el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, está promoviendo las líneas maestras para elaborar una Ley sobre RSC, que por otra parte era uno de los puntos de su programa electoral. Aunque está circunscrito a la concertación laboral entre patronal, administración y sindicatos. De este modelo fuimos excluidas las ONG, por ejemplo. De forma paralela y sin saber en qué momento habrá intersección en los trabajos, ha echado a andar un foro de expertos que emitirán unas conclusiones sobre el estado de la cuestión en España. Además en el Congreso se ha creado una subcomisión que recibirá las opiniones de todas las partes implicadas en una futura ley de RSC: empresas, administraciones, ONG, colectivos sociales, consumidores, etc.

La RSC está en auge, ¿qué está pasando, las empresas se sienten ahora más concienciadas que nunca o es que les viene bien para su imagen?

Como ya decía, las empresas se sienten obligadas a competir en transparencia y buenas prácticas. Ello sin duda va a repercutir de forma directa en su rentabilidad y en su imagen. Que se saque réditos de la RSC no está mal siempre y cuando se haga de la responsabilidad social una verdadera cultura de empresa, prácticas que en el momento que se ponen en marcha no tienen vuelta atrás.

¿Cuáles son los beneficios de la RSC para las personas y para la sociedad en general?

En la empresa redundará en una cuenta de resultados con valor añadido, siempre que las producción respete el medioambiente, los derechos humanos... En las personas trabajadoras, tener participación en el proceso de toma de decisiones, respeto y promoción de sus derechos laborales como tales. En los proveedores, pues no apurando plazos y pagos y pensando en las personas que te están dando un servicio. En los clientes, teniendo en cuenta no sólo la calidad del producto sino criterios que tengan en cuenta la ética en la etiqueta. Con todo ello las empresas y la sociedad estarán más concienciadas de cómo contribuimos y cómo podemos contribuir a hacer un planeta más justo y sostenible.

 

 


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