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Carmen
Rueda Solache
Responsable del Área
de Recursos y Desarrollo
de Amnistía Internacional - Madrid |
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Entrevista realizada por Isabel Pino
(Consultora de Ágora Social)
La gestión de los voluntarios
en las grandes organizaciones es una tarea muy compleja.
En ocasiones, no tienen un censo exacto de los voluntarios
que tienen y de sus capacidades. ¿Qué hacéis
en AI Madrid para conocer quiénes son y qué
saben hacer vuestros voluntarios?
Para nosotros, la gestión de los
voluntarios y voluntarias va más allá de
la mera "clasificación y catalogación"
por medio de censos que recojan cuántos, quiénes
son, y qué habilidades tienen. Tened en cuenta
que Amnistía Internacional es, en su esencia, una
organización de voluntarios. En AI Madrid somos
alrededor de 150 voluntarios y voluntarias integrados
en 22 grupos de trabajo y en sus órganos de gobierno,
así como dos personas contratadas cuyas tareas
se orientan principalmente a dar apoyo profesional, tanto
a nivel administrativo y logístico, como de acción.
Por tanto, el concepto que manejamos no es tanto el de
"gestión" como el de atención
integral del voluntariado, que en muchas ocasiones se
lleva a cabo de manera directa por otros voluntarios.
Aunque, por supuesto, conocer quiénes
y cuántas son las personas que trabajan con nosotros
no carece de importancia, en aras de la optimización
de nuestro trabajo. En AI Madrid llevamos un registro
actualizado de todas ellas, categorizadas según
su grado de implicación y su voluntad declarada
de participar en nuestras acciones.
Conocer el perfil de los voluntarios,
sus motivaciones, disponibilidad o sugerencias puede servir
a la organización para diseñar estrategias
de captación, formación, acompañamiento
y reconocimiento de su trabajo. ¿Analizáis
el perfil de los voluntarios? ¿Qué datos
recogéis y qué herramientas utilizáis?
En AI Madrid, la mayoría de los
grupos que la componen tienen una larga experiencia y
una trayectoria de años, desarrollando una labor
continua que requiere, eso sí, adaptaciones a nuevas
técnicas de trabajo y asunción de nuevos
retos, constatándose que uno de los valores fundamentales
de la organización es la motivación de sus
componentes.
Por otro lado, es cierto que en los últimos
años se ha dado un importante crecimiento en el
número de miembros. Nuestro reto es canalizar adecuadamente
estas demandas. Tratamos de centrar nuestros esfuerzos
en los aspectos motivacionales y formativos de los nuevos
activistas. Para la recogida de datos nos ayudamos de
un programa informático diseñado a medida
por personal voluntario.
Hemos implantado un programa específico
de incorporación de nuevos activistas, que comienza
con la respuesta a las demandas concretas que recibimos
de las personas interesadas en trabajar con nosotros hasta
el seguimiento de su incorporación, pasando por
la formación.
Realizamos todos los meses, en diferentes
días de la semana y horarios, unas sesiones informativas
para transmitir una panorámica general del trabajo
de la organización y qué labores desarrolla
ésta en Madrid. Los formadores (casi todos voluntarios),
detallan el trabajo que realiza cada grupo y las necesidades
de personal que tienen. Esta información permite
a los nuevos voluntarios decidir en qué grupo integrarse.
Una vez que eligen, se incorporan de inmediato.
A partir de entonces, es su grupo de trabajo el responsable
de su formación, ahora más especializada.
Quienes no tienen una preferencia clara, son remitidos
a los grupos de trabajo que necesitan más personal.
¿Estudiáis las necesidades
y el grado de satisfacción de los voluntarios?
Nuestro sistema de seguimiento y evaluación
tiene dos ejes: el análisis del grado de cumplimiento
de las expectativas del nuevo activista tras su ingreso
en el grupo de trabajo y el del grado de satisfacción
del grupo con las nuevas incorporaciones. Contemplamos
en toda su complejidad cuatro aspectos fundamentales:
la acogida, la formación previa, la integración
y la permanencia en el grupo.
¿Qué provecho sacáis a esta información
de cara a la captación e integración de
los voluntarios?
Nos proponemos que el proceso de gestión
del voluntariado no se cierre en ningún momento.
Al contrario, tratamos de retroalimentarlo de manera continua
con experiencias, expectativas, sugerencias de todos los
componentes de la estructura para detectar fallos y diseñar
soluciones. En Amnistía Internacional, lo importante
son las personas. No en balde somos una organización
de personas que trabajamos por personas.
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