A veces da la impresión de que
las ONG disputan una carrera para ver cuál dedica menor porcentaje
de su presupuesto a los costes administrativos y a la generación de
recursos.
Planificar los contenidos,
de acuerdo a nuestros objetivos y audiencia, organizar
la información, crear un sitio atractivo
y dinámico, darlo de alta en la red no basta
para garantizar su éxito. No podemos esperar
a que el usuario nos encuentre por sí sólo.
Debemos planificar una estrategia de promoción
apropiada para asegurarnos que nuestra web llega
a los usuarios apropiados y los fideliza, captando
su atención e interés.
La responsabilidad social
corporativa (RSC) no se reduce a aportar fondos
a las organizaciones ciudadanas. De hecho, una empresa
puede ser socialmente responsable sin hacer mecenazgo.
Implica observar una conducta responsable en las
esferas económica, social, laboral y medioambiental.
La transparencia en las ONG
no consiste sólo en publicar las cuentas
con detalle, sino en explicar con claridad a los
profanos cómo se ha empleado el dinero y
con qué resultados.
Algunos avances básicos
en la gestión de personas se descubrieron
hace 80 años. Sin embargo, siguen sin aplicarse
en buena parte de las organizaciones humanas actuales.
Muchas de estas mejoras no exigen nuevas estrategias,
ni inversiones, ni son a largo plazo. Simplemente,
requieren esfuerzo individual y una verdadera determinación
en ser, cada vez, mejores personas. Los demás
lo agradecerán.
Un documento mal redactado
puede dañar la imagen y los resultados de
tu organización. Esto se puede evitar desarrollando
una mejor comunicación escrita.
Tan ilusorio es presuponer
que el sector está "vacunado" ante
indeseables como injusto decir que las ONG abusan
de la confianza de las personas e instituciones.