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  Por una verdadera transparencia  


Por Agustín Pérez (Director de Ágora Social)

La transparencia en las ONG no consiste sólo en publicar las cuentas con detalle, sino en explicar con claridad a los profanos cómo se ha empleado el dinero y con qué resultados.

Si la transparencia ya era un concepto en boga en el sector no lucrativo, los sonados escándalos que han estallado este año lo han situado en un lugar preferente del discurso de sus dirigentes. El pasado Congreso de Fundraising, por ejemplo, centró su lema de este año en la transparencia. Es claro que a todos nos preocupa. Pero no tanto que compartamos en qué debe traducirse una política de transparencia.

La transparencia no consiste sólo, con ser importante, en hacer públicas las cuentas en la memoria anual o dar la más amplia información sobre las finanzas a los donantes, las administraciones subvencionadoras o a cualquiera que le interese conocerlas. También consiste en divulgar con claridad los objetivos de la organización, las actividades que realiza para conseguirlos y los resultados alcanzados.

La transparencia sobre los programas que desarrolla una entidad ayuda al donante a realizar la elección de la organización a la que quiere apoyar. Sobre todo si tiene que escoger entre organizaciones de misión idéntica o similar. Favorece además la conexión racional y emocional con la organización a la que se vincula, estimulando su fidelidad y su mayor implicación (incremento de sus aportaciones, voluntariado, etc.).

La información que proporcionamos a los donantes potenciales debe permitirles responder a tres cuestiones: ¿Por qué debo darte mi dinero? ¿Qué harás con él? ¿Cómo medirás el impacto de tu labor? Éste último aspecto es probablemente el más débil en la información que dan las ONG. Hablan mucho de su causa y de sus actividades, pero poco de sus logros.

Transparencia sobre programas además de sobre finanzas. Explicación de los programas de forma sucinta y comprensible. Porque la transparencia no reside en el puro dato, sino en que, junto con él, facilitemos la información de contexto y las claves para interpretarlo. Podemos dar muchas cifras y exhaustiva información contable sin que por ello nuestros donantes estén mejor informados. Los árboles no les dejarán ver el bosque. Las cifras son fácilmente manipulables. Ya sabemos que existen mentiras, medias verdades y estadísticas.

ANESVAD y la Fundación Intervida aparentemente proporcionaban a sus donantes y al público la misma información que el común de las ONG. Sus cuentas estaban verificadas por auditorías externas que certificaban su adecuación a los principios contables. Sin embargo, nadie que no supiera mucho del funcionamiento de la organización pudo advertir las irregularidades.

La inmensa mayoría de los donantes no tiene nociones de contabilidad y finanzas. No es capaz de entender un balance. Además de mostrárselo, hay que explicarlo en términos comprensibles para los no iniciados. Hay que dar resúmenes, acompañados de gráficos, sobre la procedencia y la aplicación de los fondos. Hay que explicar por qué tal distribución de los ingresos y de los gastos. Los donantes no suelen tener referentes para valorar si está justificado gastar un determinado porcentaje en la captación y la administración de los fondos. La transparencia consiste en no quedarse sólo en el dato, sino en explicarlo en su contexto.

El donante necesita confiar. Esta confianza no guarda una relación directa con el volumen de información aportado, sino más bien con su calidad. Y, sobre todo, con que la organización proyecte una imagen de honestidad. Que la organización le ofrezca devolverle una donación que no puede ser aplicada al fin que la motivó o que le cuente con franqueza que está atravesando una mala situación financiera antes de caer en quiebra, son dos posibles muestras de honestidad que pueden crear un fuerte vínculo con el donante.

La transparencia depende más de que se proporcione una información clara y contextualizada que de su volumen o de su nivel de detalle. Y no ha de quedarse sólo en explicar cómo se gasta el dinero, sino en qué se consigue haciéndolo de ese modo.

 

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