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  La gestión: el siguiente reto de las ONL  


Por Víctor Pinto (Consultor de Ágora Social)

Hoy en día el personal remunerado en el sector es más numeroso y, sin embargo, sigue existiendo esa sensación de falta de profesionalidad en el sector.

Si a un profesional de cualquier actividad se le dice que hay un sector que generó casi 20.000 millones de euros en el ejercicio fiscal 2001 y que dicho sector no se considera suficientemente profesionalizado, simplemente, dudará seriamente de una de las dos afirmaciones. Sin embargo, ambas son ciertas... en el caso del tercer sector. A pesar de mover tan ingente cantidad de dinero, es visto como un tanto amateur.

Hace diez años, incluso en las grandes organizaciones, el 95% del personal era voluntario. Los contratados eran vistos con una mezcla de envidia y admiración, pues solían ser las personas más carismáticas de la organización y quienes mejor conocían el problema que combatían. Buena parte de los que hace diez años eran voluntarios, hoy están en plantilla.

Hoy en día el personal remunerado en el sector es más numeroso y, sin embargo, sigue existiendo esa sensación de falta de profesionalidad en el sector. Resulta paradójico este diagnóstico cuando cada vez hay más profesionales en las ONL. Algo no encaja.

Analizando esto desde una óptica más propia de la gestión como "ciencia", podríamos decir que, simplemente, hablamos de cosas distintas cuando decimos que hay que profesionalizar el sector o cuando comentamos que hay muchos profesionales en el mismo. Ambas afirmaciones son, pues, compatibles.

Un análisis de la evolución del sector nos indica que, si bien los puestos más relacionados con la misión están cubiertos por profesionales expertos, el crecimiento del sector y la mayor complejidad de los retos a los que se enfrenta, unidos con nuevas exigencias por parte de la ciudadanía, sugiere que la profesionalización de esas labores no basta.

La gestión en sí misma requiere unos conocimientos técnicos amplios sobre distintas áreas que habitualmente no se desarrollan en los currículos formativos de estos profesionales, y que, sin embargo, son necesarios para asegurar la eficacia de las organizaciones.

La dirección estratégica, la captación de fondos o el análisis financiero-administrativo, son áreas funcionales tradicionalmente tenidas como secundarias o incluso ignoradas en el quehacer cotidiano de las organizaciones.

Hoy cada vez menos miembros del sector discuten que estas funciones son necesarias, pero esto no era así hace cinco o seis años. En muchas ocasiones han sido las propias juntas directivas las que han rechazado tales prácticas argumentando que están alejadas del espíritu que debe primar en una ONL, y privando a sus organizaciones de la oportunidad de crecer y de ser más eficaces.

Y es que, en el fondo, el desarrollo de estas funciones supone no sólo un reto, sino también un cambio importante en el modo de hacer las cosas. La definición de gestión nos dice que es un proceso de toma de decisiones sobre cómo utilizar los recursos de que disponemos para lograr nuestros objetivos.

Sin embargo, gestionar bien no es más que hacer que los demás hagan bien su trabajo. Implica que los dirigentes de las organizaciones deben incorporar también habilidades gestoras.

Ya no basta con la motivación que proporciona el luchar por una noble misión. Es necesario, además, la adopción de nuevas metodologías, el desarrollo de nuevas funciones y una continua evaluación de nuestro trabajo para seguir siendo eficaces e influir en la sociedad en la medida que consideremos necesario.

El reto es, pues, enorme. Y no siempre abordable. Unas veces, porque no hay recursos suficientes para afrontarlo, Otras, porque no se sabe hacer. A veces, simplemente, porque se prefiere seguir así.

En el mundo empresarial, cuando algo no se sabe hacer o se sospecha que costará menos traer el conocimiento de fuera, simplemente se contrata a una consultora.

Cada vez más, el tercer sector es consciente de que esta posibilidad elimina en buena medida la incertidumbre que supone abordar un nuevo reto sin los conocimientos necesarios para lograr superarlo.

Un buen ejemplo de estas organizaciones de apoyo es Ágora Social, consultora formada por profesionales que proceden tanto de la empresa como del tercer sector, cuya razón de ser es ayudar a las organizaciones no lucrativas a afrontar los retos que les permitan ser más eficaces en el cumplimiento de su misión.

 

Envíame tu opinión sobre este artículo (victor.pinto@agorasocial.com). Si te parece interesante y tienes un sitio web y/o un boletín electrónico, puedes publicarlo, siempre que indiques "Publicado en www.agorasocial.com".

 

 


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