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  ¿Podemos estar orgullosos de las condiciones laborales de nuestro sector?  


Por Helena Provencio (Consultora de Ágora Social)

Los últimos estudios nos indican que en algunos puntos claves existe una brecha considerable con respecto al sector privado.

Los últimos estudios sobre las condiciones laborales del sector no lucrativo nos indican que en algunos puntos claves existe una brecha considerable con respecto al sector privado.

Es el salario uno de los que sale peor parado. Los resultados del último informe de la CONGDE "El sector de las ONGD 2005. Especial temático de Recursos Humanos", da cuenta de las bajas retribuciones que existen. En comparación con la población española ocupada los salarios están muy por debajo de la media global (más de un 30% en algunos casos). Esta diferencia se acentúa notablemente en los puestos de dirección. Si además se tiene en cuenta que las ONGD constituyen un subsector altamente cualificado, la diferencia es todavía más acusada.

No son los únicos datos alarmantes. A pesar de que el 74 % de las personas que trabajan con remuneración son mujeres (muy superior al 51% de media en el sector de servicios), sólo un 31% ocupan puestos directivos.

Si existe una percepción generalizada de igualdad entre los sexos y de que el salario u otras condiciones laborales son las adecuadas, ésta no se corresponde exactamente con la realidad. Más aún, esta percepción puede ser un obstáculo a la hora de reconocer que hay que avanzar mucho en este terreno. No estaría bien permitir que un sector que se conduce por la ética y los valores sufra internamente estas contradicciones.

Bien es cierto que el dinero no lo es todo. Puede suplirse con condiciones laborales especiales, buenos horarios, entorno de trabajo flexible, autonomía en la realización de tareas y, sobre todo, con el tan famoso salario emocional. ¿Quién no ha oído hablar de la gratificación personal que puede suponer realizar una labor cuyo fin redunda en un beneficio social?

Mi pregunta es ¿hasta qué punto el salario emocional favorece que los profesionales permanezcan largo tiempo en una ONL y den lo mejor de sí? ¿Hasta que punto podemos conseguir los mejores profesionales si no estamos dispuestos a compensar adecuadamente su valía?

Es una pena que dejemos escapar la gran motivación y entusiasmo que disponen las personas que empiezan a trabajar en una ONL. El sector social es uno de los pocos en los que las personas pueden identificarse plenamente con su propósito. Tiene, en este sentido, una gran ventaja con respecto a la mayoría de las empresas.

Sin embargo, nos cuesta cuidar ese valor único. Lo dejamos escapar pensando que nos durará siempre, que la llama de la motivación intrínseca derivada de la identificación con la causa no se apagará nunca. Y no es así.

Sea dentro de una ONL o una empresa, las personas son individuos que desarrollan un trabajo. Se aburren en determinados momentos, sufren estrés, se divierten, se desarrollan, etc. Pero también les gusta comprarse una casa, independizarse, tener una familia y disfrutar de ella, etc. Si no se satisfacen estas necesidades se producirá un inevitable desgaste.

Ya en los años 60, el psicólogo Abraham Maslow decía que sólo cuando se cubren las necesidades básicas del ser humano (fisiológicas, seguridad, afecto) se puede conseguir el desarrollo personal y profesional. Es decir, llegar a lo que él denominaba las necesidades superiores de logro, autoestima y autorrealización.

Las personas tienen que tener cubiertos unos mínimos. También lo consideró así el psicólogo Frederick Herzberg, en esa misma época, cuando propuso su todavía vigente Teoría de la Motivación-Higiene. De otra manera, está comprobado que a medio largo plazo la motivación y el entusiasmo no sobreviven.

Pero las organizaciones, como los humanos, son a veces egocéntricas. Están tan pendientes de la causa que las mueve que no toman muy en cuenta lo que tienen en su interior. Éste es el reto de las personas que dirigen: centrarse más en lo de dentro y compaginar de una manera equilibrada y justa las necesidades personales primarias y superiores.

No es necesario tener un gran departamento de recursos humanos que se ocupe de estos menesteres. Muchas organizaciones pequeñas no se pueden permitir ese lujo. Pero si es necesario empezar a hacer una profunda reflexión desde todos los ámbitos de la organización sobre cómo vamos a gestionar a las personas que tenemos a nuestro cargo. Nos guste o no, ellas son el principal valor de la organización y por tanto, su principal fuente de éxito o de fracaso.

 

Envíame tu opinión sobre este artículo (helena.provencio@agorasocial.com). Si te parece interesante y tienes un sitio web y/o un boletín electrónico, puedes publicarlo, siempre que indiques "Publicado en www.agorasocial.com".

 

Si quieres obtener conocimientos prácticos sobre retribución, motivación y otros aspectos de la gestión de personas participa en nuestro curso "Gestión del personal remunerado en las ONL".

 

 


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