Ágora Social. Servicios intergrales para el tercer sectorAyudamos a las ONL a mejorar su capacidad para cumplir con su misión
 
 


*Principal

*Mapa web

*Misión y valores

*Agenda

*Servicios
*Comunicación
*Captación de recursos
*Legal y administrativo
*Formación
*Gestión de las personas

*Contenidos
*Informes
*Artículos
*Entrevistas
*Por temas

*Equipo humano
*Organización
*Equipo profesional
*Trabaja en Ágora

*Clientes

*Proyectos

 
Suscripción
Modificar datos - Darse de baja
Política de privacidad


Descarga nuestra presentación corporativa
 
Contacto

C/ Juan Bravo, 3-A
28006 Madrid
info@agorasocial.com
Nº de teléfono914 367 393
Nº de fax911 412 626



 
  Principal » Contenidos » Artículos    
 

  Descubre el líder que llevas dentro  


Por Helena Provencio (Consultora de Ágora Social)

Algunos avances básicos en la gestión de personas se descubrieron hace 80 años. Sin embargo, siguen sin aplicarse en buena parte de las organizaciones humanas actuales. Muchas de estas mejoras no exigen nuevas estrategias, ni inversiones, ni son a largo plazo. Simplemente, requieren esfuerzo individual y una verdadera determinación en ser, cada vez, mejores personas. Los demás lo agradecerán.

Hace poco, repasando mis apuntes sobre las diferentes corrientes de la gestión de personas que ha habido a lo largo de la historia, encontré algo que me sorprendió. Es cierto que el concepto de trabajador dentro de las organizaciones ha cambiado mucho en los últimos 80 años. Pero es curioso descubrir que, ya en 1928, la Escuela de Relaciones Humanas, liderada por Elton Mayo, hacía revelaciones que todavía hoy no se han aplicado del todo.

Si no, pensemos en qué empresas u organizaciones conocemos que, como decía Taylor, siguen aplicando la política del palo y la zanahoria; o que piensan que a los trabajadores no se les paga para pensar; o que los diferentes departamentos de una organización están dirigidos por especialistas en esa materia sin más consideraciones (distribución funcional pura y dura).

Lo curioso, y es lo que llamó mi atención, es que en algunos de los experimentos realizados en aquella época se ponían en práctica muchas de las políticas de gestión de personas que en nuestros días consideramos eficaces y que las organizaciones empiezan a llevar a cabo.

No obstante, los estudios que se realizaban en aquel entonces se referían principalmente a las condiciones materiales en las que se desarrolla el trabajo en consonancia con las teorías tayloristas imperantes.

Así, Elton Mayo formó un grupo piloto de seis mujeres a las que aisló en una habitación para comprobar cómo afectan la temperatura y la humedad a la productividad. Al cabo de unos meses se introdujeron cambios en el grupo tales como el pago de primas por productividad, servicio de bebidas gratuitas, modificaciones en el horario y en la duración respectiva de los tiempos de trabajo y de descanso. Estas mejoras produjeron incrementos en la producción que se siguieron manteniendo a pesar de que en un determinado momento se volvió a las condiciones primitivas. Es decir, mismo horario inicial, nada de primas, bebidas ni incentivos.

Según Elton Mayo, este resultado se debe a que siempre comentó a las operarias los cambios que pensaba introducir de forma amigable y en confianza.

La conclusión de la experiencia fue que las condiciones físicas en que se desarrollaba el trabajo no eran demasiado importantes cuando el grupo se constituye como un todo homogéneo, solidario y con sus propias metas. También señala la necesidad de un sistema de dirección basado en la comunicación franca y leal, el aporte de sugerencias de los trabajadores y unas relaciones humanas satisfactorias.

Otro experimento similar se desarrolló en la misma fábrica pero en esta ocasión con un grupo de doce obreros. Se analizaron sus comportamientos individuales y las relaciones entre ellos (obreros con supervisores, obreros entre sí y supervisores entre sí). Se anotó minuciosamente quién hablaba con quién, quién jugaba o charlaba con quién en los tiempos de descanso y las opiniones de unos respecto a los otros.

La conclusión final fue que las relaciones interpersonales tienen un efecto decisivo en la producción del grupo. También se dedujo que vale la pena dedicar tiempo y esfuerzo a conocer la estructura y el funcionamiento de los grupos, no sólo en lo que se refiere a la estructura formal, sino muy especialmente a la estructura informal.

Aunque las ONL no suelen tener como objetivo incrementar la productividad, tienen que mejorar continuamente los servicios que ofrecen a la sociedad y adaptarse a un entorno cambiante como el actual. Esto se consigue mediante la adecuada gestión de los recursos de que disponen. El capital humano es a nuestro juicio el más valioso.

Las ONL no fabrican nada. Trabajan con la voluntad, el esfuerzo, la motivación, la implicación y las ideas de las personas que colaboran con ellas para conseguir un mundo más justo y equilibrado. Entender que nuestras organizaciones forman parte de la sociedad en la que nacen y que se ven influidas por ella, así como saber encontrar a las personas adecuadas y lograr que permanezcan en ellas, son algunos de los objetivos primordiales de una gestión de Recursos Humanos con visión estratégica.

Pero también es importante contar con líderes eficaces y formados capaces de guiar a su gente como lo hacía Elton Mayo. Potenciar las habilidades de dirección de nuestros mandos es imprescindible. Éstos actúan para clarificar propósitos y metas, construir el compromiso y la autoconfianza, reforzar las capacidades colectivas y el enfoque de la personas, eliminar los obstáculos externos impuestos y dar oportunidades, entre otras cosas.

No estamos hablando de ser superhéroes, de personas que tengan la paciencia de Job, el valor de Mandela, la perspicacia de Pasteur y la sabiduría de Sócrates. El liderazgo no es algo con lo que unos nacen y otros no. Se puede aprender y practicar.

No obstante, pocos practicamos tales cosas de forma automática, muy especialmente, en el entorno organizacional, en el que la autoridad significa la capacidad para dar órdenes, controlar a los subordinados y tomar todas las decisiones importantes. A esto se le llama "el divino derecho de los directores". El director cree que necesita tener todas las soluciones, pues si no fuera así, se le vería como una persona poco fiable.

El que la gente trabaje unida por una meta común depende más de las actitudes que de la reputación o el rango. Dirigir y gestionar nuestras organizaciones se basa en liderar, motivar, comunicarse, evaluar y ayudar a las personas buscando su integración, permanencia y eficacia. De hecho, la mayoría de nosotros puede hacerlo y en diversos momentos de nuestra vida llegamos a ponerlo en práctica.

En mi opinión, la clave está en pasar de aprender técnicas a conocer y modificar aquellos aspectos de nuestra personalidad que nos impiden favorecer el desarrollo de nuestros colaboradores. Es decir, empezar por conocernos a nosotros mismos y cómo interactuamos con los demás. Todo cambio comienza por uno mismo. La cuestión es querer.

La pelota está en nuestro campo.

 

Envíame tu opinión sobre este artículo (helena.provencio@agorasocial.com). Si te parece interesante y tienes un sitio web y/o un boletín electrónico, puedes publicarlo, siempre que indiques "Publicado en www.agorasocial.com".

 

Si quieres aprender más sobre este tema, tienes la oportunidad de matricularte en el curso online "La gestión integral del personal remunerado en las ONL" que imparte Ágora Social.

 

 


Política de privacidad

© 2004-2008 Ágora Social