Ágora Social. Servicios intergrales para el tercer sectorAyudamos a las ONL a mejorar su capacidad para cumplir con su misión
 
 


*Principal

*Mapa web

*Misión y valores

*Agenda

*Servicios
*Comunicación
*Captación de recursos
*Legal y administrativo
*Formación
*Gestión de las personas

*Contenidos
*Informes
*Artículos
*Entrevistas
*Por temas

*Equipo humano
*Organización
*Equipo profesional
*Trabaja en Ágora

*Clientes

*Proyectos

 
Suscripción
Modificar datos - Darse de baja
Política de privacidad


Descarga nuestra presentación corporativa
 
Contacto

C/ Juan Bravo, 3-A
28006 Madrid
info@agorasocial.com
Nº de teléfono914 367 393
Nº de fax911 412 626



 
  Principal » Contenidos » Artículos    
 

  Formarse o perder el tiempo, esa es la elección  


Por Helena Provencio (Consultora de Ágora Social)

Los expertos en formación de adultos dicen que éstos sólo aprenden si quieren y creen que lo necesitan.

"No existe nada más inútil y poco efectivo que pretender aprender conocimientos, destrezas, habilidades y creatividad desde la cómoda posición de un espectador pasivo". Suscribo las palabras de un experto en formación que puso el dedo en la llaga.

Por más que nos cueste reconocerlo, hemos de admitir que gran parte de nuestra educación formal, desde el colegio a la universidad, ha sido una soberana pérdida de tiempo. Hemos olvidado gran parte de lo que "aprendimos" y una buena parte de lo que hemos retenido no nos sirve para la vida laboral.

Y es que mucha de la formación que existe sirve para poco más que para hacer amistades y obtener los tan deseados títulos. ¿Sucede lo mismo con la formación continua de los profesionales en activo? Y más específicamente, ¿es adecuada la formación que recibe el personal de las organizaciones no lucrativas?

Los expertos en formación de adultos dicen que éstos sólo aprenden si quieren y creen que lo necesitan. Parece una perogrullada, pero lo cierto es que esta simple verdad a menudo no se tiene en cuenta. También dicen que la mente se queda ensimismada en 10 minutos si no le damos algo interesante que la estimule. Y que un año después de haber dado un mensaje, éste sólo es recordado en un 10%. ¿A que has tenido estas experiencias en muchas ocasiones?

El método tradicional de enseñanza al que nos hemos visto abocados desde pequeñitos ha sido siempre un método basado en el paradigma de "enseñar diciendo", en el que los participantes somos meros espectadores de una función aburrida y poco práctica cuyos contenidos, para colmo, debemos tratar de memorizar.

Es más, estamos tan acostumbrados a este patrón que sólo cuando tenemos la oportunidad de experimentar otras cosas nos damos cuenta del salto cualitativo que existe entre el paradigma tradicional y el nuevo, basado en "aprender haciendo". Éste fomenta la participación y la reflexión de las personas a partir de su experiencia para que, como Sócrates decía, descubran la verdad que tienen dentro.

Incluso me atrevería a decir que, debido a esos vicios heredados, los primeros contactos que tenemos con ese nuevo enfoque resultan chocantes y casi molestos. Lo cierto es que no nos han enseñado ni estamos acostumbrados a esforzarnos durante las horas de formación, salvo para coger apuntes con los que poder pegarnos el atracón uno o dos días antes del examen.

Como formadores, nos topamos a menudo con estas resistencias iniciales, fruto de la "mala educación". A mucha gente le da pereza ponerse a trabajar en grupo en el aula o le da vergüenza plantear sus ideas en un foro online. A otros, sencillamente les rompe sus esquemas. Sin embargo, al final valoran el que se les haya estimulado a tomar un papel activo.

Nuestro empeño es aportar una formación por encima de todo útil, aplicable al puesto de trabajo y que se adapte a un público exigente y con poco tiempo. El profesional activo de una ONL, sea asalariado o voluntario, no puede permitirse dilapidar un bien tan escaso hoy día como es su tiempo.

Cuando te preparas para ser formador, te enseñan un mundo ideal en el que el alumnado está siempre dispuesto al aprendizaje y a lo que éste conlleva (nuevas responsabilidades, esfuerzo, dedicación). Pero esto no siempre sucede. En muchos casos, lo que se busca en un curso es una solución inmediata y eficaz con un coste personal muy bajo en términos de esfuerzo y compromiso de mejora personal.

Lamentablemente, los milagros no existen. La buena formación abre una puerta a un camino inexplorado que es responsabilidad del alumnado recorrer en profundidad. Eso es lo que le llevará a encontrar sus propias respuestas, las únicas válidas, porque sólo él o ella conoce la dimensión completa de sus problemas y el entorno en el que ocurren.

Por otra parte, están las ONL que contratan la formación de su personal y que a veces pretenden resolver sus problemas estructurales endémicos al coste de 20 horas de formación, en lugar de afrontar un proceso de cambio interno que es lo que necesitarían. Es mucho más fácil responsabilizar a una "mala formación" de la ausencia de mejoras que asumir que la orientación estratégica de la organización no funciona o que no es la adecuada para su equipo humano.

¿Significa esto que la formación no sirve para nada? La respuesta es un no categórico. La formación tiene un poder de mejora enorme tanto para los individuos como para las organizaciones cuando es bien utilizada. Cuando entre todas las partes (organización, alumnos, consultora de formación) existe honestidad y voluntad de trabajo.

Por eso, creemos y tratamos cada día de poner en marcha una formación basada en el binomio honestidad-competencia. Una formación en la que se adquieran conocimientos, destrezas, habilidades y creatividad desde la, a veces incómoda, posición de un espectador activo.

Proponemos una formación eminentemente práctica, basada sobre todo en la resolución de problemas, en el estudio de casos reales extraídos de la actividad laboral particular. Para que pueda enfrentarse la toma de decisiones y la solución de situaciones no previstas.

Preferimos un enfoque que se aparte de la simple recepción de información y se vincule estrechamente al ámbito del "saber hacer" mediante el uso de técnicas de tipo activo (coloquios, dinámicas de trabajo individual y en grupo, simulaciones, visualización de fragmentos de películas, etc.) que exijan una implicación directa del participante para alcanzar las metas propuestas.

Queremos que nuestros formadores, a partir de los conocimientos, nivel y expectativas manifestadas al comienzo de la formación, adecuen la impartición, el nivel de dificultad y la distribución del tiempo a las necesidades concretas del grupo.

Utilizamos espacios de impartición adecuados, así como materiales, medios y recursos didácticos variados que ilustren de forma sencilla e intuitiva los temas que se quieren aprender o perfeccionar.

Aportamos un material didáctico de apoyo que incluye, además de la documentación propia del tema a tratar, bibliografía actualizada y vigente en el mercado, para que una vez finalizada la acción, sirva de consulta y/o de ampliación de conocimientos.

En definitiva, tratamos de enseñar a los participantes a resolver sus problemas laborales y personales cotidianos mediante un proceso de aprendizaje que favorezca el pensamiento reflexivo, crítico, creativo y racional.

En todos los cursos siempre hay personas que lo que pretenden es sentarse y alcanzar los objetivos de la formación por una especie de ósmosis. Pero también los hay que, con verdadero interés y afán de superación, realizan un gran esfuerzo personal y profesional por asistir a una clase tras una jornada laboral maratoniana. No es tarea de Ágora Social conseguirles la Luna a unos y a otros, pero sí tratar de facilitarles las cosas para que, a través de nuestra orientación y su propio esfuerzo, consigan aprovechar al máximo la formación que reciban.

 

Envíame tu opinión sobre este artículo (helena.provencio@agorasocial.com). Si te parece interesante y tienes un sitio web y/o un boletín electrónico, puedes publicarlo, siempre que indiques "Publicado en www.agorasocial.com".

 

 


Política de privacidad

© 2004-2008 Ágora Social