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El
contenido del sitio web: elemento clave de su éxito |
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Por Agustín Pérez (Director de Ágora
Social)
Hoy día es raro
encontrar una asociación o una fundación
que no tenga su espacio en la Red. Pero muchos de ellos
sólo están vivos en apariencia.
Se dice que si la información digital
generada el año pasado se imprimiera en libros
se podrían hacer doce pilas que cubrirían
la distancia entre la Tierra y el Sol. El universo de
Internet se expande sin cesar. En menos de tres años
ha triplicado el volumen de la información que
contiene.
El usuario de Internet tiene ante sí
enormes posibilidades de informarse. Pero esta superabundancia
tiene un efecto perverso: el internauta no es capaz de
metabolizar la enorme cantidad de información que
circula y corre el riesgo de estar mal informado si consume
demasiada información poco rigurosa o irrelevante.
La Red seguirá creciendo, algunos
dicen que hasta el punto de rebasar la capacidad física
de almacenamiento actualmente existente, alimentada no
sólo por instituciones con gran capacidad para
volcar datos sino también por las aportaciones
de los propios usuarios. Hablamos ya de una Web 2.0. o
web social para reflejar el fenómeno de sitios
como Wikipedia o Youtube, cuya información enciclopédica
y sus vídeos, respectivamente, son una obra comunitaria.
En este contexto de hiperinflación
de contenidos, los sitios web deberán ofrecer contenidos
de calidad en lugar de más cantidad. A la larga
prosperarán los que ofrezcan una información
más original, útil y concisa dada la creciente
necesidad de seleccionar la información relevante
y el aumento de la capacidad crítica de los usuarios.
Los sitios web de las organizaciones no
lucrativas no podrán ignorar esta tendencia. Si
su propósito no es meramente presentarse como instituciones,
sino que tienen una finalidad informativa, educativa o
de campaña, deberán ofrecer contenidos útiles
para la audiencia a la que se dirigen, diferentes de los
que puedan encontrar en sitios similares, escritos sin
retórica superflua y adecuadamente estructurados
para que se encuentre fácilmente lo que se busca.
Conozco un sitio de una fundación
que en su sección de prensa coloca una lista de
los medios de comunicación y las fechas en las
que se han publicado noticias sobre ella. ¿A quién
le interesa esta información más que a los
propios responsables de la comunicación de esa
entidad? Desde luego no a los periodistas ni a los potenciales
colaboradores.
En la sección de noticias y eventos
de ese mismo sitio web sólo hay una relación
de los eventos realizados en el pasado. Un sitio web de
una ONL no es una hemeroteca o un registro de toda su
actividad pasada. Debe proporcionar ante todo información
actual. Al usuario le interesa lo que la organización
proyecta hacer o, a lo sumo, sus realizaciones más
recientes. La web debe mirar adelante.
Por supuesto, estar al día significa
también que hay que cuidar que la información
publicada no quede obsoleta. Nada hace peor efecto que
ver una convocatoria a un acto, expresado en tiempo futuro,
cuando ya ha tenido lugar. O una noticia atrasada que
ha perdido vigencia.
Internet está poblado ahora mismo
de muchos sitios web espectrales. Hoy día es raro
encontrar una asociación o una fundación
que no tenga su espacio en la Red. Pero muchos de ellos
sólo están vivos en apariencia. Sus contenidos
no se renuevan, las visitas son escasas y puntuales, su
interactividad no pasa del nivel más primario de
poder navegar por distintas páginas. Son como esas
estrellas que ya no existen pero que vemos porque su destello
todavía viaja por la inmensidad del cosmos.
Además de conectar con los intereses
de los usuarios, los sitios web deberán hablar
su lenguaje y dialogar con la audiencia. Esto implica,
entre otras cosas, escribir de forma llana y directa.
Evitar la jerga propia de la organización o del
sector que sólo comprenden los iniciados. Hablar
de tú a tú al usuario, en lugar de expresarse
de forma impersonal. Escucharle y no sólo trasmitirle
la información que creemos que le interesa, sin
molestarnos en preguntarle jamás si eso es así.
No podemos olvidar tampoco que vivimos
inmersos en una cultura audiovisual. Como indica Alfons
Cornellá, presidente de Infonomia.com, es necesario
recurrir a "la fascinación de la imagen como
creadora de experiencias: la Red será cada vez
más visual, más espectáculo, y menos
texto". Los sitios que sean capaces de adoptar un
lenguaje multimedia serán más apreciados
que los que, desaprovechando una de las principales bazas
de Internet, se limiten a la palabra escrita.
Casi todas las organizaciones no lucrativas
están presentes en Internet. Es un paso indispensable,
pero insuficiente. No pueden conformarse con estar, sino
que tienen que saber estar. El reto de todo sitio web
consiste en ser visto en el inmenso cosmos que constituye
la Red, desde su posición recóndita, entre
el fulgor de otros astros que atraen más poderosamente
la atención de los observadores. Brillar o ser
ignorados, esa es la elección.
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