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  Comunicación asociativa: sálvese quien pueda  


Por Agustín Pérez (Director de Ágora Social)

La política de comunicación de cualquier organización no lucrativa debe formar parte de su política de desarrollo.

Numerosas organizaciones no lucrativas se sienten marginadas por los medios de comunicación por no entender sus reglas de juego. Es un desconocimiento, en primer término, de sus técnicas. Pero es también ignorancia de su lógica de funcionamiento. O desprecio por esa lógica, que muchos voluntarios y profesionales de lo social denuncian como extraña a su ética.

Existe una fractura entre las organizaciones que tienen una buena presencia mediática, normalmente organizaciones grandes, que cuentan con gabinetes de prensa y que realizan una labor informativa y publicitaria sistemática, y la gran mayoría silenciosa de organizaciones que están excluidas de los medios.

La pescadilla se muerde la cola: las pequeñas organizaciones no tienen los recursos humanos y económicos para hacer que su mensaje llegue a los medios; su ausencia en éstos les impide captar los recursos necesarios para su desarrollo.

La política de comunicación de cualquier organización no lucrativa debe formar parte de su política de desarrollo. No se trata de hacerse oír para sobresalir sin más entre el murmullo de tantas organizaciones que están vendiendo las bondades de su causa. Se trata de hacer evolucionar las ideas y movilizar a la sociedad civil. De captar recursos para aumentar su capacidad de acción y su independencia. De dotarse de una imagen fuerte para reafirmar su identidad, casi siempre tan difícil de distinguir en la cacofonía del universo asociativo.

En primer lugar, toda organización debe establecer su estrategia de comunicación. Debe definir muy bien qué es lo que ofrece a la sociedad, estableciendo una misión clara y unos principios y valores que guiarán su forma de proceder. Una vez hecho esto, debe planificar la forma en que a comunicar su mensaje al público, de manera que la imagen que proyecte en todas sus manifestaciones refleje lo mejor posible su identidad. Esta planificación debe fijar objetivos y métodos concretos que habrán de ser desarrollados en un marco temporal definido.

Los recursos humanos, económicos y técnicos condicionarán bastante el alcance de nuestra comunicación. Pero su escasez se puede compensar con un buen conocimiento de las técnicas y de las reglas de juego mediáticas, algo que se puede conseguir de forma asequible. A ello habrá que añadir una buena dosis de creatividad y esfuerzo.

Es más que probable que, con todo, una asociación o fundación pequeña y que no ha alcanzado renombre, nunca llegue a abrir un noticiario de televisión. Pero puede estar presente en numerosos medios susceptibles de llegar a su público objetivo, que es el que verdaderamente importa. No el de las grandes audiencias donde hay de todo, incluyendo gente que jamás se interesará por su causa.

Las organizaciones de menor tamaño suelen tener un conocimiento precioso que a menudo está infrautilizado: la comunicación directa o de proximidad. Una comunicación local e interactiva, en la que el destinatario ve, lee o escucha lo que le preocupa directamente, en la que el público no es un receptor pasivo de una comunicación que le es ajena. Para potenciar esta comunicación existen técnicas muy útiles y medios todavía poco explotados, como son Internet o las televisiones y radios locales. Además de utilizar estas herramientas y canales, la organización puede y debe ofrecer contenido: ideas e información de calidad. Puede ayudar a la prensa a no caer en la información superficial o a convertir la solidaridad en un show orientado a captar audiencias.

Como todos los aspectos críticos de la gestión de una organización, la comunicación debe profesionalizarse al máximo. No es suficiente poner buena voluntad. Lo que no significa que esta función esté reservada exclusivamente al personal remunerado con una cualificación específica. Es también una labor propia de los profesionales voluntarios, que con frecuencia tienen que hacerse cargo de la comunicación externa en las organizaciones de menor tamaño.

 

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